domingo 8 de mayo de 2011

Un hito en la trayectoria de Alberto


En los dos últimos meses no he encontrado ningún estímulo aparante para escribir entrada alguna en este blog. Sin embargo, hoy domingo 8 de mayo, víspera del Día de Europa, ha ocurrido una de esas ocasiones especiales, que lo son aún más por su simplicidad y emotividad.

Alberto por fin se ha animado a participar en un Torneo de Tenis, concretamente el Trofeo Alcalde de Linares. Alberto es un chaval que gusta de tener las cosas bien amarradas, es persona de todo o nada, al fin y al cabo como era su padre cuando tenía su edad. Alberto, de forma inconsciente, obedeciendo a la genética heredada, desconfía de todo aquello que no tenga medido y no le sea conocido.

Ha sido un acto breve, sencillo y muy familiar, que ha reunido a chavales y no tan chavales en torno a una sencilla mesa de trofeos para la práctica totalidad de participantes, porque el deporte es competición, afán de superación, pero sobre todo ejemplaridad, cortesía, corrección y formación integral -educación en definitiva- para una vida futura. El deporte, en este caso el tenis, ayuda a hacer disciplinada a la persona: hay que cumplir un horario -se practica la puntualidad-, hay que mantenerse en forma -se practica la constancia y el cuidado personal- y hay que pedirse más a uno mismo -afán de superación: origen, desarrollo y evolución de la propia especia humana-.

En el deporte además está presente la huída de las videoconsolas y el aprovechamiento del tiempo en algo verdaderamente útil. Los que ya sobrepasamos la cuarentena jugábamos en las eras, bajo el sol del verano y la lluvia o frío del invierno. Apenas nuestra madre, o abuela, nos preparaba el bocadillo de Nocilla salíamos poniendo pies en polvorosa para dar pelotazos durante horas interminables en las cocheras de los vecinos o en medio del secarral de las eras que rodeaban el Campo de Fútbol de Zambrana C.F. allá a finales de los 70 y principios de los 80, tiempos pasados en definitiva.

Bravo, Alberto, bravo; porque el deporte es justo lo contrario de lo que tan funestamente predica un personaje mediático como Mourinho. El deporte no es pensar mal del contrario, ni aprovechar el deporte para vilipendiar a tu compañero de cancha, incluso cuando el partido haya concluido, pasados ya varios días, ni tampoco sirve el deporte para difamar a todo aquel que rodee el evento deportivo. Los medios de comunicación españoles, también los internacionales, tendrían que cuidar mucho la difusión de imágenes y comentarios de personas de tan cuestionable calidad humana y deportiva que tanto daño hacen al deporte y, a largo término, tanto deterioran las conductas de adolescentes que acceden a esos contenidos mediáticos sin filtro alguno. Enhorabuena, Alberto. Muchas gracias, Antonio, por ayudarnos a animar a nuestro hijo a que ame este deporte y se forme como persona en él.