domingo 7 de agosto de 2011

La playa perfecta en el lugar perfecto: Isla Canela

Pasados los 40 años, he tenido la oportunidad de visitar unas cuantas playas, no por otro motivo que no sea ese mismo de los años que transcurren y al que aludo aquí. Me centraré en el caso concreto de Andalucía, desde Cabo de Gata, incluso desde Mojácar, hasta el límite entre Huelva y Portugal hay muchos, muchísimos kilómetros de costa, unos 950 kms. Me han gustado muchas de esas playas, pero he de reconocer que Isla Canela probablemente bata todos los récords. Como en toda la costa atlántica andaluza, Cádiz y Huelva, las mareas bajas hacen posible que la extensión de la playa pueda alcanzar proporciones simplemente descomunales, pero Isla Canela tiene un azul de sus aguas, tiene una arena, una tranquilidad y unas temperaturas de difícil comparación, probablemente estemos hablando de lo mejor de lo mejor, sin desmerecer cualquiera de tantas y tantas decenas o centenares de playas con las que cuenta Andalucía.

Las mareas bajas forman inmensas penínsulas en Isla Canela que más bien podrían parecer formaciones fantasmagóricas, uno divisa a gentes andando a distancias siderales dentro del mar y aún así les puede ver cómo apenas el agua les alcanza a la rodilla; o multitudes de personas,
grandes y pequeños, buscando cangrejos blancos, coquinas y berberechos que afloran a la superficie de la tierra y que simplemente andan resguardados a apenas unos centímetros de la arena porque las marea les dio algo de tiempo para resguardarse de unas manos que les buscan con afán más lúdico que culinario. Decenas de windsurfistas que serpentean el horizonte con multitud de colores en el horizonte en el que, claramente, se divisa el territorio portugués, apenas a unos 500 metros de distancia en el extremo más meridional de esta playa. Estos deportitas del windsurf no hacen sino anunciar que en esta playa casi siempre sopla el viento, haciendo del calor tierra de adentro algo olvidado, casi imposible de imaginar.

Isla Canela es un ejemplo de turismo sosesagado, familiar, elegante y alejado de las aglomeraciones, los turistas bien lo saben, y no dudan en venir, se les oye en la playa, de cualquier punto de España o Francia, siendo muy habitual también oír el portugués, pues nuestros vecinos comprenden que Isla Canela es simplemente canela en rama. Si alguna vez quieren invertir apenas unos 30 minutos más en carretera de lo habitual, vengan aquí, merece la pena, lo que ustedes inviertan en tiempo de conducción lo recuperarán sobradamente.